Objetos que le suman peso al equipaje

Puede suceder que un viajero decide pasar unos días en Oceanía del Polonio, en Uruguay, o en Sopó, Colombia.

Todo marcha a la perfección hasta que, de pronto, un objeto interfiere en sus paseos.

Puede ser un presente que le entregó un amigo que habita en esa localidad, o un elemento que hechizó al viajero y decidió regalarse.

Ese aparentemente inofensivo objeto es quizás demasiado pesado, o es liviano pero voluminoso. O es grande y pesado y, además, frágil.

¿Qué hacer? ¿Seguir adelante, dejarlo, donarlo antes de que sume kilos al equipaje?

¿Viviste esa situación? Aquí hay tres ejemplos con posibles soluciones.

 

. Regalos incómodos

A veces, al pasar por la casa de un familiar o un amigo que vive en otra ciudad, el viajero recibe de él un regalo.

Pero hay distintos regalos y ellos no se dividen entre lindos y feos, o útiles e innecesarios. En realidad, las categorías aplicables son dos: transportables e intransportables.

Por ejemplo, una espada de una ciudad que se destaca por este tipo de arte metalúrgico, o un arco y flechas propios de los pueblos originarios de un país.

Todos ellos son estupendos, pero pueden resultar incómodos para el viajero.

Por ejemplo, si la visita a esa persona es la primera de una serie de etapas tendrá que cargar con el objeto en todo su tour.

Y, aunque fuera en el destino final, despachar ese elemento, además de las valijas, podría llegar a costar lo mismo, o más que el valor de la espada o el arco y las flechas.

Hay que tener nervios de acero y tomar una decisión antes de llegar al aeropuerto.

Nunca es malo sorprender a un desconocido con un regalo. O dejarlo en la habitación del hotel con un cartel que indique claramente que no es algo olvidado. La gente del establecimiento sabrá qué hacer.

 

. Elementos frágiles

En las proximidades de algunas ciudades con una fuerte tradición marinera, venden reproducciones de barcos, a escala, con todo su velamen y demás detalles. Y también botellas con barcos dentro de ellas. Son unas artesanías formidables.

Sin embargo, todas son frágiles y difíciles de embalar si se quiere protegerlas como corresponde. A veces se necesita una valija solo para ellas.

¿Vale la pena ese esfuerzo?

Además, sucede otra cosa: ese objeto en lugar de ser del viajero, toma un protagonismo tal que la persona se convierte en su rehén.

De modo que su recorrido se centrará en cuidar continuamente ese objeto, para que no se dañe, no se pierda o no sea robado por llamar demasiado la atención.

Nuevamente aquí la cuestión es pensarlo bien antes de adquirir ese elemento. U optar por solicitarle al vendedor el envío a domicilio, cosa que no suele ser muy económica.

 

. Presentes para todos

¿Es preciso llevar regalos para todos los amigos o familiares cuando uno viaja?

Eso depende de la idiosincrasia de cada viajero. No puede emitirse un juicio único.

Sin embargo, el elegir un regalo para cada uno lleva tiempo y, además, todos juntos sumarán más kilos al equipaje a despachar.

¿Una solución sencilla y económica, que no exige dedicarle demasiadas horas? Los imanes para la heladera y los llaveros.

Son pequeños, económicos, ingeniosos y, sobre todo, útiles.

Hay que recordar que un verdadero amigo va a valorar más el gesto que el objeto en sí.

 

 

 

 

 

Fuentes de las imágenes:

 

https://www.aliexpress.com/item/France-Fridge-Magnet-3D-Resin-Paris-La-Tour-Travel-Refrigerator-Favorite-Eiffel-Tower-Arc-de-Triomphe/32808063789.html

 

https://www.cuantarazon.com/1002876/haciendo-una-maleta-pequena

 

http://davidtemprano.blogspot.com/p/las-espadas-de-toledo.html

 

 

www.youtube.com/watch?v=wQ3fdfW_ru8

 

……………………..

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Facebook Comments